jueves, 12 de abril de 2012

CAPIROTADAS

Hace dos semanas comentábamos que todavía quedaban por llegar días de frío y lluvia…. No se han hecho esperar. Un temporal con bajadas fuertes de temperatura e incluso nieve, ha azotado la Península estos días de Semana Santa. Al que subscribe, le ha pillado en Zamora, concretamente en la comarca de La Carballeda, llamada así porque en ella abunda el roble carballo.

Los frutales ya mostraban los primeros brotes florales y los copos de nieve apretados sobre los mismos, los han dejado ante un futuro incierto, debido a su fragilidad.


FLOR DEL PERAL

Más resistente es la Hiedra común, arbusto trepador que se aferra con sus raíces a paredes de piedra, árboles e incluso al suelo. A pesar de sus propiedades medicinales, sus frutos son tóxicos para los humanos, pero en esta época del año constituyen un alimento básico para Mirlos, Zorzales, Estorninos y Currucas capirotadas.


HEDERA HELIX

Pero las Currucas capirotadas (Sylvia atricapilla/Txinbo kaskabeltz), no sólo se alimentan de sus bayas, sino que son unos eficientes dispersores de simientes de este arbusto.

También aprovechan su rico entramado de hojas y raíces como protección cuando arrecian lluvia y nieve. Entre su vegetación guarecen su cuerpecillo y encuentran cobijo.


Pasada la tormenta, este ejemplar de una especie muy acostumbrada a la maleza y al denso sotobosque, va saliendo poco a poco de su refugio protector…




Poco después, en compañía de la hembra, toca acicalarse y preparar el plumaje para nuevos acontecimientos, aunque durante esas tareas muestren un aspecto bastante desaliñado.

Bien diferenciados los dos sexos por su capirote, a partir de estas fechas, los machos dejarán oír su aflautado y melancólico canto.




Alfredo Valiente

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